A finales de abril, antes de acabar con el taller, decidimos organizar tres horas de presentaciones para alcanzar unas últimas clases con las que no pudimos trabajar en el aula. Lo que hicimos las voluntarias, con la ayuda de la profesora Elena Picón, responsable de los proyectos de igualdad en el instituto, y de una alumna y dos alumnos cuyos trabajos durante el taller se destacaron por verdaderos ejemplos de buenas prácticas, fue presentar nuestro trabajo y los de los chicos y la chica a modo de resumen del taller. Así, llegamos a presentar nuestro proyecto a la casi totalidad del alumnado: todas las clases de ESO y de 1.º de Bachillerato.
Ahora nos toca comunicaros los resultados de este largo, intenso e interesante taller. Entre los cuatrocientos cincuenta alumnos y alumnas con quienes hicimos el taller en el aula, el 64% por ciento de los jugadores son varones. No es un resultado nada asombroso, visto el trato que las mujeres reciben en el mundo de los videojuegos. Sin embargo, es importante notar que en los grupos de alumnado más joven (sobre todo en la ESO) el número de jugadoras iguala o hasta sobrepasa el de jugadores. Esto quiere decir que las cosas están cambiando entre las mujeres y los videojuegos – y, me atrevo a decir, la tecnología en general. Asimismo entre los chicos, incluso los más jóvenes, nos alegramos de ver una reacción de indignación y protesta al escuchar las historias de acoso de sus compañeras – es más, algunos nos contaron que defienden a sus amigas cuando juegan en línea. Fue esperanzador darnos cuenta de que hay muchas chicas y chicos al corriente del problema. Esperamos que nuestro taller haya abierto los ojos a los y las que no sabían lo que está pasando en el mundo virtual, pero cada vez más real, de los videojuegos.
¡Ahora es vuestro turno! Esperamos que nuestro trabajo os anime a tratar temas parecidos en vuestro instituto. Y, sobre todo, ¡no se os olvide compartir los resultados con nosotras!
